Por Adrian Bonilla
Las fronteras en el orden mundial construido por los estados nacionales, se levantaron para separar, delimitar el espacio de ejercicio de poder de los gobiernos, y son el resultado material de la construcción sistemática de la imagen del “otro” y de lo propio, alrededor de relatos históricos generados en leyendas nacionales, o de construcciones culturales referidas a lengua, identidad étnica o cualquier signo de identidad funcional a la existencia de los Estados.