Entre cuerpos y miradas: artes, poéticas y políticas de la mirada en educación

Programa Políticas, Lenguajes y Subjetividades en Educación

 

“El arte debería asistirnos allí donde la vida transcurre y actúa: en el taller,
en la mesa, en el trabajo, en el descanso, en el juego, en los días laborales
y en las vacaciones, en casa y en la calle, de modo que la llama de la vida
no se extinga en la humanidad”.
Naum Gabo y Antoine Pevsner, Manifiesto constructivista

En el ámbito de la Cultura Visual, una de las principales características de la visualidad occidental es la escisión moderna entre arte, artesanía y diseño. De tal forma que aquello que se denomina arte ha quedado delimitado y restringido al circuito de cierta cultura culta y su circulación comercial a través de galerías, museos, curadores, artistas y coleccionistas. Para decirlo en palabras sencillas, el arte no sería otra cosa que aquello que este círculo cerrado define como “arte”. Aunque dicha hermeticidad se ha puesto en entredicho en las últimas décadas, también es cierto que los diversos intentos que se han hecho para romper con esta estructura han sido reabsorbido por la lógica capitalista que domina el mercado del arte.

Más allá de instalar una discusión acerca de qué es el arte, o cómo debería ser un arte liberado del capitalismo y la lógica moderna, es nuestro interés proponer un desplazamiento del objeto artístico hacia la experiencia artística. De tal forma que nuestro punto de partida no sería la pregunta sobre “qué es el arte”, sino más bien “qué hay en el arte”, sobretodo en relación a la experiencia estética, en tanto al “eso que me pasa” que está en juego durante la creación de objetos o actividades artísticas y en la percepción de objetos, actos y performatividades artísticas.

Es a partir de la apertura que genera este desplazamiento que creemos posible pensar y proponer otras formas de relacionar el arte con la educación, ya que dejaríamos de pensar en el arte como un fin en sí mismo, para asumirlo como un proceso, una mediación estética entre el sujeto de la experiencia y el mundo, una mediación de alteridad.

Es a partir de esta mediación que proponemos realizar una profunda reflexión acerca de la obsesión en la que parece centrarse el paradigma educativo occidental: identificar, clasificar y nombrar a los “diferentes”, los “extraños”, “los anormales”. Hablamos de un proceso de “diferencialismo” que siempre se hace a partir de una connotación peyorativa y subalterna y que transforma una diferencia -de raza, de etnia, de cuerpo, de edad, de generación, de sexualidad, de lengua, de género, de cultura, de aprendizaje, etc.- en la cualidad propia, en la identidad, de un sujeto que comenzará a ser definido como “diferente”, y a estas diferencias “impuestas” se las considera la causa de los problemas sociales, políticos, económicos, educativos y culturales.

Este proceso de reflexión teórica ligada a la mediación de la experiencia estética sólo es posible a través de un trabajo transdisciplinario, incluso, podemos pensar que se trata de un trabajo transfronterizo entre diferentes campos del conocimiento y diversas trayectorias personales, académicas, políticas y estéticas de lxs docentes que hemos decidido proponer esta propuesta pedagógica. De tal forma que, antes de pretender construir una única unidad de sentido, hemos decidido dar lugar a una conversación compleja entre puntos de vista que provienen del feminismo decolonial, el feminismo de las diferencias, la ética de la mirada en educación, las pedagogías de las diferencias, el artivismo y la media táctica, la filosofía de la liberación, la etnografía digital o virtual, las artes visuales y la fotografía que, tal y como se puede percibir a simple vista, parecieran no compartir entre ellas el mismo objeto de estudio. Pero no es un objeto de estudio lo que nos reúne, sino una forma de vivir y de relacionarnos con el mundo y la alteridad, un inconformismo con los regímenes políticos, discursivos, culturales y profundamente moralistas que dominan y restringen las vidas de los habitantes de latinoamérica. Se trata de un activismo político, educativo y vital, un activismo amoroso.

Afrontamos, pues, esta propuesta, ubicándonos a nosotros mismxs como docentes, y como sujetos de la experiencia, en el centro de esta búsqueda, sin la pretensión de presentar una suerte de “metodología” o “didáctica” novedosa y renovadora de la educación, sino llevando a cabo una experiencia de exploración, aprendizaje y enseñanza transitando por lugares que no dominamos de antemano, bien sea acercándonos por primera vez a las prácticas creadoras-artísticas, o llevando formas de pensar y hacer arte al campo educativo, de tal forma que nos consideramos al mismo tiempo docentes y compañerxs de recorrido de nuestros estudiantes.

Fecha: 

24 de Julio de 2017

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